En ocasiones cuando hablamos de emprendedores, nos olvidamos de los emprendedores rurales. Estos valientes que se alejan del estereotipo clásico del emprendedor de ciudad, asociado comunmente a proyectos tecnológicos, se han lanzado al campo a desarrollar sus proyectos de futuro.

El campo siempre ha tenido sus propios emprendedores, pero es en estos días con la difícil situación económica que vivimos, cuando vemos cómo un buen número de personas, ante la incapacidad de encontrar un trabajo en la ciudad, se lanzan a entornos rurales a lanzar los proyectos que realmente les apasionan. El campo presenta un amplio abanico de posibilidades para estos emprendedores, se han desarrollado proyectos que van desde la hostelería hasta la alimentación pasando por adiestramiento de animales. Proyectos de lo más variado, el único límite es la imaginación y pasión del emprendedor.

En Hermeneus podréis encontrar un buen número de estos emprendedores, pequeños productores como Mermelada Navarra que ha puesto en marcha dos marcas de productos relacionadas con la mermelada, Jan Jam y El Rincón del Ruibarbo. Una frase que ha puesto este productor en su perfil de Hermeneus describe a la perfección el espíritu del emprendedor rural: “Le gustaba elaborar mermeladas y lo ha convertido en su oficio”. Una frase sencilla pero que resumen el espíritu apasionado con el que los emprendedores del campo (y todos en general) se lanzan a perseguir sus sueños.

Os dejamos el vídeo con el proceso de elaboración de una buena mermelada de pimientos del piquillo de Lodosa… ¡Una delicia!

 

 

 

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